La Prensa | 20.09.2003| Espectáculo

Tragedia clásica con trasfondo de barrio

"Orestes", ópera tango con libreto de Betty Gambartes, basado en la obra "El reñidero", de Sergio De Cecco, con música de Diego Vila. Dirección: Betty Gambartes. Música: Diego Vila. Coreografía: Oscar Araíz. Vestuario: Mini Zuccheri. Iluminación: Roberto Traferri. Cantantes: Julia Zenko, Carlos Vittori, Susanna Moncayo, Rodolfo Valss, Carlos Rivarola, Jorge Nolasco, Giulianna Rosetti y elenco. Avenida (Avenida de Mayo 1222).

Sergio De Cecco estrenó "El reñidero" en 1964, al año siguiente, René Mugica traslada la pieza al cine y ahora es Betty Gambartes quien se inspiró en la pieza del autor argentino para convertirla en una ópera a la que llamó "Orestes".
Orestes llega a un barrio de Palermo para vengar la muerte de su padre, que se presume fue ejecutada por el amante de su madre, que a su vez es odiada por su hija Elena.
La pieza de De Cecco fue inspirada en la "Electra", de Sófocles, y rescata la figura de aquella heroína trágica -en este caso se llama Elena- para incitar a su hermano, Orestes, que vengue la desaparición de aquel hombre al que ella dice admirar.
Como en la tragedia, en este "Orestes" se juegan alianzas políticas y dada su contemporaneidad, el tema de la dictadura se filtra casi sin querer en esta pieza, que en algún aspecto huele a ese sabor orillero de aquellos compadritos que recuerdan al Jacinto Chiclana de Borges.

Julia Zenko, Carlkos Vittori, Rodolfo Valss y Susanna Moncayo, con sólidos actuaciones

COMO UN RESPONSO
En "Orestes", el escenario se divide en dos: atrás la orquesta dirigida por Diego Vila y adelante la acción, el baile, el dolor de esa familia cercada por la tragedia de un padre muerto.
Toda la pieza parece un "responso" y es más, hasta cierto aire litúrgico, de lógica "Odisea" contemporánea parece cercar a su héroe Orestes, un hombre que finalmente aspira a encontrar la "redención" en medio de las fuertes presencias femeninas de su madre y su hermana.
La dirección de Betty Gambartes y la coreografía de Oscar Araíz parecen inspirarse uno en el otro, para coincidir en un montaje de una dinámica ágil, pero contenida, sin desbordes, sólo sugiriendo ambigüedades o apelando a la vertiente del viejo sainete porteño, en el diseño de los movimientos coreográficos.

UN PALERMO LEJANO
Tres escaleras que por momentos parecen sugerir una cierta ascención al cadalso de esos personajes desatinados, golpeados por la vida, en un Palermo de principios de siglo, marginal y orillero, se emplean a modo de escenografía. Y esos elementos tanto sirven para sugerir una riña de gallos, o un corral en el que sus personajes parecen no poder escapar a esos ancestrales traumas psicológicos que rodean sus "chatas" vidas de barrio y conventillo.
La música de Diego Vila apeló a cierta rigurosidad clásica en sus melodías, aunque por momentos arremetió con intensidad hacia algunos ritmos de tango de la década del 40 y ciertos aires de milongas, que permitieron agilizar ciertos momentos de la trama. La correcta iluminación de Roberto Traferri y el sobrio vestuario de Mini Zuccheri potenciaron el contenido de Gambartes. Una de las pocas deficiencias de la puesta es que de las últimas filas no se podía escuchar claramente los textos en prosa.
Excelentes Julia Zenko (Elena, la hermana), Carlos Vittori (Orestes) y Susanna Moncayo (Nélida, la madre). Los tres supieron deslizarse por las difíciles aristas de corte psicológico que define esta adaptación de "El reñidero", de De Cecco.
Juan Carlos Fontana

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Foto: Ricardo Klapwijk