TEATRO MUSICAL: ENTREVISTA CON BETTY GAMBARTES Y DIEGO VILA

Del mito clásico al arrabal

Los creadores y directores de Orestes hablan del musical que se estrena el jueves en el Teatro Avenida.


CON RITMO CIUDADANO. BETTY GAMBARTES Y DIEGO VILA COINCIDIERON EN UN GENERO QUE UNE LIRISMO Y DOS POR CUATRO. (Foto: María Kusmuk)

El interés al parecer todavía no agotado del público internacional por el tango, hace aparecer de un modo incesante nuevos espectáculos del género, que muchas veces se presentan en Amsterdam, Tokio o Lyon antes que en Buenos Aires. Este es el caso de Orestes, una producción operística de Buenos Aires Lírica cuyos creadores y directores son Betty Gambartes y Diego Vila y que subirá a escena el jueves en el Teatro Avenida después de haber sido estrenada en Holanda en 2002. Orestes, que también cuenta con la contribución de Oscar Araiz en la puesta coreográfica, se sostiene sobre un elenco que reúne a cantantes líricos y populares. Los roles protagónicos están distribuidos entre Susanna Moncayo, Julia Zenko, Carlos Vittori y Rodolfo Valss y estos intérpretes provienen de esos diferentes campos. El bailarín Carlos Rivarola también tiene un papel importante en la obra, acompañado por la excelente Giuliana Rossetti.

La primera insoslayable pregunta a Gambartes y Vila es cómo fue cobrando forma el espectáculo. "Betty y yo —responde Vila—, que trabajamos juntos desde hace mucho tiempo en espectáculos de teatro musical, habíamos hecho más de un intento de elaborar un drama musical, ópera o algo por el estilo, alrededor de los mitos.

Una tragedia orillera de muerte, amor y venganza

El drama de Orestes, en la versión de Betty Gambartes y Diego Vila, se ubica en un arrabal porteño durante el muy frecuentado (tanto por el teatro, como por el cine y la literatura) período de los guapos y los malevos. La historia comienza con la muerte de Pancho Morales y va a ser contada a través del recuerdo de su hija Elena, que carga sobre sí no sólo la muerte, sino también lo que representa su padre. Elena tiene una adhesión incondicional a los valores y a la época de Pancho Morales, personaje que encarna el mito del guapo y la nostalgia por la época del malevaje. En cambio, en el recuerdo de Nélida, viuda de Morales, aparece la crítica a ese ambiente y a ese modo de vida.

La tragedia se desencadena cuando ambos mundos se enfrentan. A través de Orestes, el hijo, el tema se desplaza hacia un nudo dramático: el cambio de perspectiva socio-política y la demistificación del guapo. Orestes, hijo de Morales, está ligado a los códigos del padre pero carece de una convicción personal en ese sentido. Durante el velatorio de Morales reaparece Orestes y se reaviva la necesidad de venganza de Elena, que acusa a Nélida y a Soriano, su amante, como responsables de esta muerte. Decidida a vengar la muerte de su padre, presiona a Orestes para que sea su ejecutor y lo coloca como víctima de estos dos mundos contrapuestos. El tendrá que tomar la decisión.

En el reparto, Elena está interpretada por Julia Zenko, Orestes es Carlos Vittori; Nélida, Susanna Moncayo; Soriano, Rodolfo Valss; Morales, Carlos Rivarola; Vicente, Jorge Nolasco y la mujer de la Milonga, Giulana Rossetti.

¿Por qué aquel interés por los mitos?
Betty: Porque hablar de los mitos es hablar de la contemporaneidad, del hombre de hoy, de uno mismo. Entonces, cuando aparece esta posibilidad de producir para el Festival, buscamos obras pensando en encontrar algo muy representativo del hombre argentino y que girara alrededor de un mito. Así llegamos a El reñidero, de Sergio de Cecco. Pero en realidad fue sólo tomar la anécdota, porque el texto había que pasarlo a canciones.

¿Cómo fueron llegando cada uno de ustedes al género en el que finalmente se encontraron?
Diego: Yo hago música desde muy pequeño. La educación formal que recibí fue clásica, pero cuando entré al Conservatorio Nacional ya tocaba piano desde hacía mucho tiempo: música popular, tango y jazz sobre todo; es que mi abuelo y mi bisabuelo eran también músicos. Resumiendo, tengo estudios completos en el terreno clásico y popular aunque la mayor formación en el teatro musical la logré trabajando. (Betty agrega: "el estudio formal no te da nada, es la verdad").

Diego, ¿reconocés influencias en el campo del tango?
Todas, pero me cuesta mucho identificarlas. En realidad todo lo que uno escucha lo influye y en mi caso no necesariamente sólo el tango; llevo muchos años de escuchar música clásica. Y por otro lado me cuesta pensar en estilos, por eso prefiero trabajar de una manera abierta. En esta obra creo que se ve mucha inclusión, mucha apertura, mucha fusión.

¿Qué elementos funde?
Aunque el ambiente todo el tiempo es tanguero, hay momentos muy diferentes: desde los más tradicionales o arquetípicos hasta otros más líricos, en el sentido de emotivos. Hay también mucho ritmo, quizás no tanguero sino ciudadano; candombe, por ejemplo, aunque quiero aclarar que cuando aparece un candombe u otro ritmo es siempre como trasfondo. Otras cosas que se funden son la danza contemporánea con el baile de tango popular. Y finalmente, el tipo de cantantes: Julia Zenko pertenece al género popular, Susanna Moncayo y Carlos Vittori son cantantes líricos; Rodolfo Valss hace habitualmente comedia musical. Todos están trabajados de manera que haya una coherencia.

¿En qué consistió ese trabajo? ¿Atenuar las diferencias o ponerlas en evidencia?
Betty: Según la situación exigida por el drama jugamos la posibilidad de una voz lírica o no: si el personaje lo permitía, si era o no áspero, si necesitábamos una canción de cuna o de carácter arrabalero o con mayor proyección.

¿Y tu formación, Betty?
Suelo decir que soy una ex pianista; además hice la carrera de regie en el Colón. Pero aun antes de recibirme sentí que quería hacer mis propios espectáculos y mientras estaba estudiando en Estados Unidos hubo dos cosas que me impactaron: una, verlo cantar a Pavarotti y asombrarme por su rigidez física, por su dificultad para pasar la música por su cuerpo; y dos, una conversación muy interesante con un cubano acerca de boleros. Volví a Buenos Aires y empecé a interesarme por el fenómeno de la canción popular, sobre la teatralidad del bolero. Después hice régies de óperas y otros espectáculos de teatro musical hasta que llegamos con Diego a este punto
de querer hacer más: escribir una ópera original.

Laura Falcoff. Copyright 2001 Clarin | Todos los derechos reservados