09.03.02 | Espectáculo

Opera con música ciudadana

"Orestes, último tango" tendrá su estreno en Holanda
Obra de Betty Gambartes y Diego Vila

Vila y Gambartes. Foto: Hernán Zenteno

Subirá a escena el 22 del actual, en Rotterdam
La pieza fue encargada por el festival trienal World Music Theatre
Está basada en "El reñidero", de Sergio De Cecco

La idea era clara: crear una ópera-tango. Seguramente la primera, si se descarta la "Operita María de Buenos Aires", de Ferrer-Piazzolla. Pero en su plasmación radicaba el desafío.

Todo vino a cuento cuando los bailarines Ricaldo y Nole, holandés él, ella alemana, que habían descollado en el festival trienal de Rotterdam (Holanda), trajeron a la Argentina, en 1999, la propuesta de sus organizadores de crear una obra de tango con argumento, para ser bailada y cantada en la próxima edición del encuentro internacional, en marzo de 2002.

El reto fue recogido por Betty Gambartes y Diego Vila. Betty escribió el libreto y Diego le puso música. Ambos la fueron construyendo a partir de la otrora exitosa pieza teatral "El reñidero", del argentino Sergio De Cecco.

Los roles -previa rigurosa selección- fueron confiados a Julia Zenko (Elena), Carlos Vittori (Orestes), Susana Moncayo (Nélida), Rodolfo Valss (Soriano), Luis Pereyra (Morales), Jorge Nolasco (Vicente) y la pareja de bailarines de Nicole Nau y Ricardo Klapwijk (La mujer de la milonga).

La punta del ovillo está en la mitología griega. Orestes es hijo de Agamenón y Clitemnestra y hermano de Electra. Cuando Agamenón es asesinado por Egisto, amante de Clitemnestra, Electra incita a Orestes para vengar la muerte de su padre, matando a madre y amante. En la venganza de Electra se inspiraron para sus tragedias los griegos Esquilo, Sófocles y Eurípides. Y en los años treinta del siglo pasado retomaron el tema O´Neill y Giraudoux.

"La idea de "El reñidero" es nuestra", precisa Betty, mirando a Diego. "Yo la había estudiado como una obra importante de nuestra dramaturgia. Diego la lee y exclama: ésta es la obra. Tenía la estructura dramática ideal para musicalizar. El guión es íntegramente nuevo, si bien la idea argumental y los personajes pertenecen a De Cecco. Es decir: dimos una vuelta de tuerca porque la obra es muy rica."

Diego admite, sin embargo, que hay en ella una influencia tangencial de Borges al tratar de varios mitos griegos (Orestes, Electra...) traspolados a un ambiente rioplatense, con su arrabal, su entorno de malevos y su culto del coraje.

"Se trata -agrega Betty- del guapo y de los códigos del honor. De Borges queda la idea de que la pelea de cuchillos es una fiesta. Aunque no haya letra de él, su espíritu, sus imágenes deambulan por aquí. "El reñidero" es la desmitificación del guapo. Y nosotros vamos tras esa intención. Orestes, signado por el destino de haber nacido en el arrabal, se ve tironeado entre seguir el camino malevo de su padre (a instancias de su hermana, que clama venganza) y sus propios códigos ajenos al reñidero, como su madre. Orestes se pregunta por qué matar."

La ópera-tango incluye canto y baile. Todo pasa por la música: tangos, milongas, valses, candombes. La obra íntegra respira ambiente tanguero. "

Todos los personajes -apunta Diego- están retratados musicalmente. Se los reconoce por el estilo en que cantan; unos canyengue, otros tradicional, algunos cerca del tango-canción, en solos, dúos, tríos."

¿Desde cuándo vienen trabajando los textos y la música?
Llevamos dos años y dos meses de trabajo prácticamente cotidiano. Hace una semana la vimos entera en el ensayo y nos sorprendimos al comprobar cómo cada palabra era coherente con la historia y que nuestras tribulaciones acerca de la elección de los personajes: cantantes y bailarines se veían superados en estilo y calidad, incluso el personaje de Morales, el único coprotagonista que no habla y sólo se expresa con su cuerpo como en un duelo de canto y baile con Orestes. El aporte de cada integrante del elenco hace que los resultados sean admirables. -Hablemos de ópera-tango.

¿Conocen algún antecedente?
No tiene modelos. "María de Buenos Aires" es una obra poético-musical. Nosotros, por consiguiente, no seguimos ningún referente. Fuimos buscando a través de los personajes y se nos fueron descubriendo mientras descubríamos nuestra propia identidad rioplatense. De todo el bagaje de que disponíamos como elementos constitutivos quedó más de De Cecco con su mito trasladado al arrabal, pero sin precisar una fecha o período concreto, porque esos problemas y conflictos son los de siempre. Claro que está el destino cruel del guapo. Siempre ha de perder: o lo matan o termina en la cárcel; o finado o preso. Aquí Morales es el último guapo. Orestes es la transición hacia un nuevo orden (público), porque sus códigos personales están fuera de época. En esta ópera-tango el mundo de los guapos queda bien reflejado.

Además de la dirección general de Betty Gambartes y la dirección musical de Diego Vila, la puesta cuenta con coreografía de Oscar Araiz, diseño de luces y dispositivo escénico de Jorge Pastorino y vestuario de Mini Zuccheri.

El elenco reúne a cantantes-actores provenientes del tango, la balada, la ópera y la comedia, tales como Julia Zenko, Carlos Vittori, Susana Moncayo, el actor Jorge Nolasto y los bailarines Luis Pereyra y la pareja Nicole-Ricardo, a quienes se integran siete bailarines más y un sexteto instrumental (la orquesta Tango Sextet), integrado por Diego Vila en piano, Horacio Romo en bandoneón, Damián Bolotín en violín, Fabián Fazio en vientos, Enrique Guerra en bajo y Jorge Pemoff en percusión.

"Orestes, último tango", producido por el World Music Theatre Festival Holland y con producción ejecutiva de Ricardo y Nicole, será ofrecida en estreno mundial el 22 del actual en el teatro De Schouwburg de Rotterdam. Luego, la compañía iniciará una gira por Holanda y Bélgica (Den Haag, Breda, Amsterdam y Leiden, entre otras ciudades), ofreciendo trece funciones hasta el 6 de abril. Para esto cuenta con el auspicio del Ministerio de Relaciones Exteriores, del Fondo Nacional de las Artes, de la Academia del Tango, del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y de algún oportuno mecenas que aparezca de pronto por ahí...

René Vargas Vera Copyright © 2001 La Nación | Todos los derechos reservados