synopsis / guión de escenas

Morales, guapo de Palermo.
Orestes, su hijo.
Elena, su hija.
NÚlida, su mujer.
Soriano, hombre de confianza de Morales y amante de NÚlida.
Teresa, amiga de Elena.
Vicente, amigo de Orestes.
La mujer de la Milonga, alter ego de Morales.
Neighours and milongueros el barrio, el malevaje, hombres y mujeres de la milonga.

Los personajes de esta obra están situados en un período de transición de la historia argentina y en un arrabal porteño. Es el mundo pintoresco de los guapos y el malevaje, donde domina el más fuerte, el más diestro en el manejo del cuchillo y del hembraje. Allí se rinde culto al coraje, descuella el hombre que se impone tanto en la pelea como en el baile. Las relaciones se establecen mediante rígidos códigos de honor que no excluyen la intolerancia y la violencia y que obligan a estar siempre listos para el duelo. Rehusar la provocación sería una deshonra.


Morales encarna el mito del guapo y su muerte desencadena una sucesión de encontradas visiones sobre su persona y el mundo que él representa. Elena, su hija, toma sobre sí la muerte de su padre y a través de sus nostálgicos raccontos ensalza la figura y el salvaje mundo paterno. Su adhesión incondicional a los valores y a la época de Pancho Morales conforma su destino infausto. El mundo evocado por su mujer Nélida, que se opone a los códigos de cólera y sangre representado por el reñidero, está teñido de los costados negativos de ese mismo ambiente.

Y es a través de Orestes, el hijo, que el tema se desplaza hacia el verdadero nudo dramático: el cambio de perspectiva socio-política y la desmitificación del guapo.
Orestes hijo de Morales, se encuentra atado a los códigos del padre pero sin convicción personal. Lucha por vencer la descalificación paterna y se somete para obtener su cariño y respeto. La ligazón afectiva fortísima que lo une a la madre y la amistad fraterna con Vicente, darán lugar a otros raccontos esclarecedores y desmitificadores del mundo de Morales.

La muerte de Morales, reanima la desmesurada sed de venganza de Elena. Acusa a Nélida y a Soriano, su amante, como responsables de esta muerte y obsesionada por vengar la muerte de su padre, presiona a Orestes para que sea su ejecutor. Orestes se convierte en la víctima de choque de estos dos mundos en contraposición.

Orestes deberá decidir entre cumplir la venganza, según los códigos de honor y coraje propios del mundo paterno o escuchar su propio deseo: el del hombre que no quiere matar.